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Vacaciones de invierno deprimidas: la ocupación hotelera será la más baja desde 2015

Una de cada dos habitaciones de hotel en los principales destinos turísticos del país estará vacía este invierno.

El deterioro del poder adquisitivo del salario durante la gestión de Mauricio Macri fue sostenido. Luego de un 2016 en el que el salario real de los trabajadores cayó, un 2017 en el que la recuperación no alcanzó a compensar la caída del año previo y un 2018 en el que se registró la mayor caída del salario en la era Macri, los trabajadores argentinos se vieron obligados a modificar hábitos para hacer durar hasta fin de mes sus ingresos.

En ese camino las economías regionales que encuentran en el turismo que mueven las vacaciones de invierno ingresos clave para su supervivencia son algunas de las más golpeadas por la crisis.

Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) anticipó que la de este año será la peor temporada invernal en términos turísticos de la era Macri.

Por caso la ocupación hotelera en el mes de julio en las principales zonas turísticas del país en invierno (Bariloche, Córdoba y Mendoza) es la más baja desde 2015 y acumula cuatro años consecutivos de caídas.

En julio de 2019 la ocupación hotelera apenas llegó al 49%. Es decir que una de cada dos habitaciones disponibles se encuentra vacía. Muy lejos del 78% registrado en 2015 o el 65% de 2016.

Asimismo el informe advierte que las salidas más tradicionales con chicos en vacaciones de invierno se encarecieron hasta un 254% desde 2015.

Los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires que, por ejemplo, decidan vacacionar en la ciudad y dediquen parte de sus días a pasear por el centro porteño con sus hijos, almorzando en algún local de comidas rápidas y disfrutando de alguna obra infantil de teatro harán frente a aumentos de precios que se ubican muy por encima de los incrementos que experimentaron los ingresos familiares advirtió la Undav.

Por ejemplo, un espectáculo orientado a público infantil, una entrada podía costar en julio de 2018 desde 370 pesos en adelante, mientras que en la actualidad las estradas para ese mismo espectáculo tienen un valor que no baja de los 600 pesos.

Y si después de ver el espectáculo, la familia desea almorzar o cenar en algún local de comidas rápidas deberá abonar unos 850 pesos frente a los 500 que necesitaba el año pasado.

Cuando se suman los diferentes conceptos se tiene que una posible salida de dos personas al cine (que incluya dos entradas de cine y un almuerzo para dos personas en un local de comidas rápidas) vale alrededor de 1.200 pesos en la actualidad, cuando en el mismo mes del 2018 la misma salida costaba 720 pesos lo que implica un 65% de aumento.

Por otro lado, y suponiendo una familia tipo de dos adultos y dos menores que van a ver un espectáculo infantil y luego a cenar a un local de comidas rápidas, la salida en cuestión podría valer unos 4.300 pesos, mientras que en la temporada invernal de 2018 se podían pagar menos de 2.800 por los mismos conceptos, lo que implica un aumento del 61%.

El mayor peso de la “canasta turística” sobre los salarios es notoria. De acuerdo con la Undav en 2015 la canasta turística en invierno representaba el 111% de un salario promedio registrado mientras que este año trepó al 145%.

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