Inicio / INTERÉS GENERAL / Cóndor andino: el arte de volar en las alturas con el mínimo esfuerzo

Cóndor andino: el arte de volar en las alturas con el mínimo esfuerzo

 


Un equipo de investigadores argentinos y británicos reveló que esta imponente ave puede
cubrir distancias de más de 170 kilómetros durante más de 5 horas sin batir sus alas. Para
lograrlo, elige estratégicamente su ruta y forma de vuelo.


Carolina Vespasiano (Agencia CTyS-UNLaM) – El cóndor andino (Vultur gryphus) cuenta con
varios récords: no solo es la especie de ave carroñera más grande del mundo, sino el ave
planeadora más eficiente en el manejo de energía, a tal punto que puede pasar largas horas
surcando las corrientes de aire sin aletear más que para despegar o suavizar el aterrizaje.


Un equipo conformado por investigadores del CONICET y de la Universidad de Swansea, en
Reino Unido, estudió de manera intensiva y durante 10 días los movimientos de ocho jóvenes
cóndores en la región Bariloche, provincia de Río Negro, y detectó que, tanto en la estepa
como en las alturas, el cóndor recurre al aleteo solo en el 1 por ciento de su tiempo de vuelo.
“Marcamos a los cóndores con unos dispositivos llamados daily diaries, que pueden medir la
posición del ave hasta 40 veces por segundo y captar con precisión detalles de su
comportamiento, tales como adónde va a tomar agua, dónde encontró alimento y cuánto
aletea”, contó Sergio Lambertucci, director del Grupo de Investigaciones en Biología de la
Conservación (INIBIOMA-UNCOMA-CONICET), a la Agencia CTyS-UNLaM.
Contabilizar las veces que estas aves baten sus alas en vuelo les permitió tomar dimensión del
gasto energético real que tienen al desplazarse, teniendo en cuenta que, para especies como
el cóndor andino, el costo de cada aleteo es 30 veces mayor que el de otros procesos
metabólicos.
“Si bien sabemos que los cóndores vuelan mucho planeando, nos sorprendió que haya
cóndores que pudieron volar más de 170 kilómetros sin aletear ni una sola vez, y que
generalmente esos aleteos se produzcan casi exclusivamente cuando están despegando o, a
veces, aterrizando. Haber alcanzado ese grado de detalle es lo interesante”, valoró el biólogo,
que colabora con el equipo internacional hace casi una década.
Estrategas alados
“El cóndor –explicó Lambertucci- es un animal que tiene que recorrer muy grandes áreas para
encontrar su carroña en el medio de la estepa, y puede llegar a pasar días sin dar con ese
alimento. Entonces, ese desplazamiento tiene que ser de muy bajo costo porque, si no, sería
como una trampa que no le permite sobrevivir”.
Para lograr un vuelo low cost, los ejemplares de esta especie se valen de la energía que provee
el medio ambiente. En rigor, cuando se encuentran sobre la cordillera, utilizan más las
corrientes ascendentes generadas por el choque del viento contra los filos de las montañas.
En tanto, cuando se encuentran en la estepa, se remontan principalmente sobre las corrientes
térmicas, producidas por efecto del sol sobre la superficie, que calienta el aire y lo hace
ascender.
Sin embargo, lanzarse a planear a merced del clima y la geografía no es suficiente para un
vuelo óptimo. “El cóndor debe tomar una decisión muy eficiente y prolija acerca de dónde
dejar una corriente ascendente y pasarse a otra. Si se eleva con una corriente térmica, en
algún momento tendrá que dejarla para seguir avanzando. Si no la abandona a tiempo, se va a
caer al suelo, y eso le va a llevar a gastar mucha energía”, amplió el investigador.

En otras palabras, el cóndor tiene mucho para perder si se equivoca de dirección y si llega
tarde a la próxima corriente, porque si esto le ocurre caerá y deberá aletear para compensar la
caída y poder volver a subir.
De todas formas, estas aves planeadoras probaron tomar excelentes decisiones de vuelo y
sortear con éxito grandes desafíos, como los que se encuentran en la estepa cuando el clima
no colabora y las corrientes térmicas son débiles.
Recalculando
El equipo pudo dar cuenta de la diferencia de estrategias en función del tipo de corrientes
gracias a los sofisticados dispositivos alojados temporalmente sobre los animales, que
incorporaban: un GPS, un acelerómetro (que registraba detalles sutiles del movimiento), un
magnetómetro triaxial (que permitía distinguir la estrategia de planeo) y un sensor de presión
barométrica (que permitía conocer la altura a la que volaba el ejemplar y su velocidad).
“Cuando modelamos los efectos de volar en condiciones como las que se encuentran en
invierno, descubrimos que los cóndores tan solo aletean aproximadamente 2 segundos por
kilómetro. Esta inversión notablemente baja en vuelo de aleteo está a la par con los albatros.
De hecho, se ha demostrado que los albatros agitan sus alas entre un 1 y un 15 por ciento de
su tiempo de vuelo”, remarcó la investigadora Emily Shepard (Universidad de Sweansea).
Para los cóndores, el mayor problema a resolver son las condiciones del despegue, en el que
invierten el 75 por ciento de sus aleteos. “Esto sugiere que las decisiones sobre cuándo y
dónde aterrizar son cruciales, ya que no solo los cóndores necesitan poder despegar
nuevamente, sino que los aterrizajes innecesarios aumentarán significativamente sus costos
generales de vuelo”, aseguró Shepard.
Una escuela de planeadores expertos
Al parecer, el dominio eficiente del vuelo, observado en estos ejemplares juveniles, es una
virtud que se adquiere con la práctica, luego de años de seguir a los adultos y de jugar por
horas en el aire con sus pares. “De hecho –amplió el investigador- hasta se persiguen entre
ellos como una forma de ir mejorando: se los puede ver rozándose y parándose unos sobre
otros en pleno vuelo”.
“Hay todo un proceso de aprendizaje”, agregó Lambertucci y señaló que, en un futuro, el
equipo planea repetir el estudio con pichones que están dejando su nido y que, en sus
primeros intentos, suelen cometer errores hasta que logran dominar la técnica. Esto permitirá
entender bien cómo funciona el proceso de aprendizaje de vuelo en un ave que tiene
limitaciones debido a su tamaño y peso.
Estudiar la dinámica y las estrategias de vuelo de aves planeadoras ha servido desde hace
mucho tiempo para fundar los principios de la aeronáutica, y continúa contribuyendo para el
diseño de aeronaves cada vez más eficientes en su aprovechamiento de la energía disponible.
Sin embargo, con este estudio también se pueden resolver algunas incógnitas pendientes de la
paleontología. “Esto nos da información acerca de cómo pueden haber logrado levantar vuelo
otros grandes voladores prehistóricos, como cóndores o buitres extintos e incluso Argentavis
magnificens, con el doble de envergadura y cuatro veces más pesadas que los cóndores
andinos”.

El estudio fue publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of
Sciences, y del equipo que lo llevó a cabo también participaron los investigadores Hannah
Williams, Mark Holton y Rory Wilson, de la Universidad de Swansea (Reino Unido), y Pablo
Alarcón (GrInBiC, INIBIOMA –UNCOMA-CONICET).

Link al estudio: https://doi.org/10.1073/pnas.1907360117

Compruebe también

ÒMICRON: Cuáles son los síntomas de la nueva variante del coronavirus

ÒMICRON: Cuáles son los síntomas de la nueva variante del coronavirus

A pesar de la alta transmisibilidad del linaje, los síntomas son leves en los casos …

Día del Mate en Argentina: por qué se celebra el 30 de noviembre

Día del Mate en Argentina: por qué se celebra el 30 de noviembre

El Día Nacional del Mate se celebra en Argentina desde el 2014 para recordar al …

Dejanos tu comentario